Noticias y Artículos Católicos

Mensaje del Papa Francisco a los confirmantes:

Queridos hermanos y hermanas,
Queridos hermanos que vais a recibir el sacramento de la confirmación,
Bienvenidos:

Quisiera proponeros tres simples y breves pensamientos sobre los que reflexionar.

1. En la segunda lectura hemos escuchado la hermosa visión de san Juan: un cielo nuevo y una tierra nueva y después la Ciudad Santa que desciende de Dios. Todo es nuevo, transformado en bien, en belleza, en verdad; no hay ya lamento, luto… Ésta es la acción del Espíritu Santo: nos trae la novedad de Dios; viene a nosotros y hace nuevas todas las cosas, nos cambia. ¡El Espíritu nos cambia! Y la visión de san Juan nos recuerda que estamos todos en camino hacia la Jerusalén del cielo, la novedad definitiva para nosotros, y para toda la realidad, el día feliz en el que podremos ver el rostro del Señor, ese rostro maravilloso, tan bello del Señor Jesús. Podremos estar con Él para siempre, en su amor.

Veis, la novedad de Dios no se asemeja a las novedades mundanas, que son todas provisionales, pasan y siempre se busca algo más. La novedad que Dios ofrece a nuestra vida es definitiva, y no sólo en el futuro, cuando estaremos con Él, sino también ahora: Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos. Abramos la puerta al Espíritu, dejemos que Él nos guíe, dejemos que la acción continua de Dios nos haga hombres y mujeres nuevos, animados por el amor de Dios, que el Espíritu Santo nos concede. Qué hermoso si cada noche, pudiésemos decir: hoy en la escuela, en casa, en el trabajo, guiado por Dios, he realizado un gesto de amor hacia un compañero, mis padres, un anciano. ¡Qué hermoso!

2. Un segundo pensamiento: en la primera lectura Pablo y Bernabé afirman que «hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios» (Hch 14,22). El camino de la Iglesia, también nuestro camino cristiano personal, no es siempre fácil, encontramos dificultades, tribulación. Seguir al Señor, dejar que su Espíritu transforme nuestras zonas de sombra, nuestros comportamientos que no son según Dios, y lave nuestros pecados, es un camino que encuentra muchos obstáculos, fuera de nosotros, en el mundo, y también dentro de nosotros, en el corazón. Pero las dificultades, las tribulaciones, forman parte del camino para llegar a la gloria de Dios, como para Jesús, que ha sido glorificado en la Cruz; las encontraremos siempre en la vida. No desanimarse. Tenemos la fuerza del Espíritu Santo para vencer estas tribulaciones.

3. Y así llego al último punto. Es una invitación que dirijo a los que se van a confirmar y a todos: permaneced estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y Él nos da esta fuerza. No habrá dificultades, tribulaciones, incomprensiones que nos hagan temer si permanecemos unidos a Dios como los sarmientos están unidos a la vid, si no perdemos la amistad con Él, si le abrimos cada vez más nuestra vida. Esto también y sobre todo si nos sentimos pobres, débiles, pecadores, porque Dios fortalece nuestra debilidad, enriquece nuestra pobreza, convierte y perdona nuestro pecado. ¡Es tan misericordioso el Señor! Si acudimos a Él, siempre nos perdona. Confiemos en la acción de Dios. Con Él podemos hacer cosas grandes y sentiremos el gozo de ser sus discípulos, sus testigos. Apostad por los grandes ideales, por las cosas grandes. Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Hemos de ir siempre más allá, hacia las cosas grandes. Jóvenes, poned en juego vuestra vida por grandes ideales.

Novedad de Dios, tribulaciones en la vida, firmes en el Señor. Queridos amigos, abramos de par en par la puerta de nuestra vida a la novedad de Dios que nos concede el Espíritu Santo, para que nos transforme, nos fortalezca en la tribulación, refuerce nuestra unión con el Señor, nuestro permanecer firmes en Él: ésta es una alegría auténtica. Que así sea.

 

El Mito detrás de la Ia Iglesia

​Una campaña para estimular donativos de Catholic.net, página católica por excelencia, resume en pocos puntos las necesidades parroquiales y descubre algunos mitos que se tienden en torno a la Iglesia.​

Pilar Bacha de Camargo, encargada de la recaudación de donativos para la página, escribe:

"Cuando de mitos se trata, la Iglesia ocupa uno de los primeros lugares. Las causas que llevan a equívocos acerca del sostenimiento en la Iglesia son muchas, pero ¿cuáles son las principales?

a) La actitud de la Iglesia frente al tema del dinero.
Lo espiritual no se mezcla con lo material, por lo tanto, los sacerdotes no deben pedir ni hablar de dinero, lo que origina que no haya dinero para el sostenimiento básico y menos… para crecer, actualizar, remodelar sus recursos de Evangelización.

b) Poca conciencia.
Poca formación va acompañada de poca información. Los fieles no se capacitan y menos… concientizan que como católicos ellos también son Iglesia y tienen un profundo compromiso como parte del "Cuerpo Místico de Dios".
Hay personas que no tienen idea de cómo se mantiene su parroquia, cuáles son sus necesidades, de dónde sale el dinero y en qué se gasta. Y otros más ni siquiera se lo preguntan, como si fuera un tema totalmente ajeno a ellos.

c) Reticencia de los fieles.
Sí coopero con la Iglesia, pero… cuando me sobra dinero. A muchos les cuesta ser desprendidos a la hora de colaborar. A veces no hay reciprocidad, ya que algunas personas que dan unas cuantas monedas (pudiendo dar más) son las que esperan que su parroquia les brinde muchos servicios gratuitos, o esperan que la Iglesia cumpla sus deberes pastorales y sociales, sin considerar los deberes que ellos mismos tienen que asumir para hacer esto posible.

Estos mitos originan consecuencias negativas para la Iglesia, afectando notablemente la vida y el desarrollo de los planes pastorales, porque se tienen pocos agentes pastorales y poca colaboración económica.

Entonces ¿cómo es que la Iglesia ha podido sobrevivir? Por las personas que sí dan su tiempo, talentos, esfuerzos y dinero, y a todas ellas debemos estar profundamente agradecidos. Curiosamente, se ha descubierto que generalmente las personas, comunidades o ambientes con menos ingresos, son proporcionalmente más generosas.

En conclusión, la cuestión no se reduce a pedir dinero, sino más bien a crear mayor conciencia y fomentar la participación y la comunión a los que no colaboran o no lo hacen con suficiente generosidad. Para ser más justos, deberíamos repartir entre todos los cristianos estas obligaciones y aminorar la carga a los que llevan todo el peso". Fuente Catholic.net

El abuso sexual  no es un pecado católico

Artículo publicado en Aftenposten​
10 de abril de 2013​

Desde  que el Papa Benedicto anunciara su renuncia el 11 de Febrero, el interés de los medios de comunicación noruegos por la Iglesia Católica Romana ha crecido considerablemente. Los medios de comunicación se han preguntado por qué sucedía algo tan inusual y qué podía estar pasando. Se trataba de una atención positiva. La Iglesia Católica no puede ni debe quedar exenta  de  evaluación y de miradas críticas.​
Preocupado​
A pesar de esto, tengo que confesar que he estado siguiendo la cobertura de los medios de comunicación de los eventos en Roma con preocupación. La Iglesia está en una profunda crisis, se dice, y esto se debe en primer lugar a un obstinado conservadurismo y a los casos de abuso que, según se dice, son tratados de manera indecisa y arbitraria  por la administración central en Roma.​
Mi preocupación es que gran parte de los medios de comunicación noruegos toman  demasiado  a la ligera su honor periodístico. Es de esperar en la prensa y los medios de difusión que sus graves acusaciones y caracterizaciones sean precisas y basadas en hechos y que hagan la distinción entre pasado y presente.​
Siempre en crisis​
Podemos vivir con el estribillo de que la Iglesia Católica está en una crisis profunda. En la Iglesia siempre se da una crisis en uno o en más lugares del mundo. Ahora está en Occidente. Sin embargo, se agradecería un poco de conocimiento histórico elemental en quienes tienen la responsabilidad de guiar a los lectores en la prensa y a los telespectadores en la televisión.​
La Iglesia ha sufrido crisis mucho más profundas con la Reforma protestante, con las guerras napoleónicas, con su erradicación en el norte de África por el yugo de Oriente Medio, por no mencionar la confrontación con el nacionalsocialismo y el comunismo en el siglo XX. ¿Puede una crisis conducir a la purificación y renovación o debe necesariamente generar marginación y destrucción?  Esta pregunta no ha sido planteada. La Iglesia Católica no parece dispuesta a tomar la medicina prescrita por los medios de comunicación: emprender con urgencia el mismo camino de sus hermanos protestantes liberales que aceptan mujeres sacerdotes, control artificial de la natalidad, el aborto, sacerdotes casados, matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin estas reformas, no hay ninguna esperanza para la Iglesia. De hecho, muchos católicos que pueden estar parcial o totalmente de acuerdo con estas posturas deciden​ permanecer leales a la Iglesia. Se trata de una característica de los católicos que no debemos ignorar.​
El diagnóstico de “crisis” en la Iglesia Católica se da sin ningún punto de comparación: ¿hay alguna iglesia en Occidente que no esté en crisis?​

Ir a nada​
La crisis que nosotros – y la mayoría de las otras confesiones cristianas – estamos experimentando en Occidente deriva de razones ideológicas o teológicas. Quienes abandonan la Iglesia Católica cuentan con un amplio abanico de denominaciones cristianas liberales para escoger, pero no optan por ninguna de ellas. La crisis cristiana de Occidente no tiene que ver con intereses  teológicos, sino con la indiferencia religiosa. Los que se salen, casi siempre terminan en nada.​
Es aterrador que nuestros niños y jóvenes tengan que oír que pertenecen a una iglesia donde se acepta el abuso contra ellos.​
Me inquieta sobremanera que los medios de comunicación conecten los casos de abusos con la elección del nuevo Papa, como si  la Iglesia no hubiera hecho nada para remediarlos en los últimos 20 años.​
Durante el pontificado de Benedicto XVI la Iglesia ha hecho todo lo posible por remediar los abusos, pero, siendo una institución tan grande, cuenta con muchos casos de varias décadas. La legislación actual es correcta y adecuada. Aunque no seamos perfectos, me atrevo a decir que ha sido observada en su totalidad. Las sanciones estipuladas por violaciones son graves, pero no me sorprendería que todavía hubiera un margen de mejora.​
Procedimientos que deben seguirse​
Resulta extraño constatar que las normas y procedimientos de la Iglesia no hayan sido criticados en los medios; yo ni siquiera los he oído mencionar. El desafío del nuevo Pontífice no consiste en limpiar, sino en hacer cumplir sistemáticamente las regulaciones establecidas.​
Desafío a las iglesias, partidos políticos, empresas y organizaciones que creen contar con mejores políticas y procedimientos que nosotros, a que se acerquen y nos ayuden a elevarnos al nivel en el que ellos se encuentren. Estoy dispuesto a someterme a tal purificación.​
Lo que no podemos hacer es retroceder en la historia y cambiarla. Nuestras reglamentaciones no fueron lo suficientemente claras, y muchos obispos se mantuvieron débiles y ajenos a las acusaciones de abuso. Pero podemos decir que en el presente y en el futuro no vamos aahorrar ningún esfuerzo para que no vuelvan a suceder abusos. La Iglesia Católica debe y va a ser un lugar seguro para los niños y jóvenes. Si no es así, entonces hay motivos legítimos para temer ​que se autodestruya. Un periodismo agresivo y crítico es muy bienvenido siempre que sea compuesto de periodistas competentes.​
​​

Un problema muy extendido
Cuando se trata de abusos, la Iglesia Católica no es la única en el mundo. Hubiera sido terrible para nosotros, pero bueno para la humanidad si los casos de abuso fueran exclusivamente católicos. No es así. Por desgracia se trata de un fenómeno muy generalizado que afecta a un número de confesiones y organizaciones religiosas y seculares. No nos pueden acusar de que se trata de un pecado católico, porque no es verdad.
El impacto de este tipo de periodismo es destructivo. Si ya nos resulta bastante duro a los católicos adultos confrontarnos con preguntas sobre cuándo la Iglesia empezará, por fin, a actuar sobre los abusos, pensemos qué terrible es que nuestros niños y jóvenes escuchen que pertenecen a una Iglesia que acepta los abusos contra ellos. Algunos lo escuchan de sus maestros en la escuela, otros de sus amigos y de los padres de sus amigos.
Los jóvenes sufren
Somos una minoría religiosa. La mayoría de nuestros jóvenes pertenece a una minoría étnica; son, por tanto, particularmente vulnerables.
Para ser precisos, yo diría que nosotros como pastores católicos tenemos un grave problema debido a la generalización insistente y desconsiderada de los medios de comunicación sobre los abusos. Muchos de nuestros jóvenes están sufriendo por todo el alboroto de los medios de comunicación. No creo que fuera ésta su intención.
Tampoco creo que fuera su intención dar la impresión de que el clero católico está formado de  probables abusadores, pero muchos se quedaron con esta imagen. Nuestros sacerdotes sufren que los medios así los presenten. Ya se ha investigado al respecto. Se sabe que la pedofilia es un mal social grave. Por desgracia ningún grupo de hombres puede estar satisfecho con los resultados obtenidos hasta el presente.

​​No se puede tolerar
No nos consuela el hecho de que no haya más sacerdotes católicos abusadores que en otros grupos u organizaciones. La violencia contra los niños y jóvenes es un mal que jamás puede tolerarse. El nuevo Papa se ha comprometido a erradicar este problema. No tengo ninguna duda de que él siempre se asegurará de que se aplique el reglamento.

+ Bernt Eidsvig, Can. Reg.​
Obispo de Oslo​
http://www.katolsk.no/nyheter/2013/04/kronikk-i-aftenposten-10-april



Mucho bienestar impide seguir a Jesús
Radio Vaticano


Para seguir a Jesús debemos despojarnos de la cultura del bienestar y del encanto por lo temporal. Esta fue la idea principal del papa Francisco durante la homilía de la misa presidida en la Casa Santa Marta. Subrayó también que debemos hacer un examen de conciencia sobre las riquezas que nos impiden acercarnos a Jesús.
Según informa Radio Vaticana, a la misa, que fue concelebrada por el cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, asistieron los miembros del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, dirigidos por el presidente, monseñor Zygmunt Zimowski, y un grupo de colaboradores de los Servicios Financieros de la Gobernación del Vaticano, dirigidos por el doctor Sabatino Napolitano.
Dejar todo por el Reino
Jesús pide a un joven que dé todas sus riquezas a los pobres y le siga, pero este se va triste. El papa ha desarrollado la homilía partiendo del famoso episodio narrado en el evangelio de hoy. Sobre esto, ha subrayado que "las riquezas son un impedimento", que "no hacen fácil el camino hacia el Reino de Dios”. Además, advirtió, "Cada uno de nosotros tiene sus riquezas, todo el mundo." Siempre hay, dijo, una riqueza que “nos impide caminar cerca de Jesús".
Todos –continuó--, “debemos hacer un examen de conciencia sobre las que son nuestras riquezas, porque nos impiden acercarnos a Jesús en el camino de la vida". El papa se refirió a dos "riquezas culturales": primero, la "cultura del bienestar, que nos hace poco valientes, nos hace perezosos, incluso nos vuelve egoístas". El bienestar "nos adormece, es una anestesia".
"«No, no, no más de un hijo, porque no podemos tomar vacaciones, no podemos ir a tal sitio, no podemos comprar la casa». Es bueno seguir al Señor, pero hasta cierto punto. Esto es lo que hace el bienestar: todos sabemos bien cómo es el bienestar, pero este nos lleva hacia abajo, nos quita el coraje, aquel coraje fuerte para caminar cerca de Jesús. Esta es la primera riqueza de nuestra cultura actual, la cultura del bienestar".
Encanto por lo temporal
También hay, agregó, "otra riqueza en nuestra cultura", una riqueza que nos "impide caminar cerca de Jesús: es el encanto por lo temporal". Nosotros –dijo, estamos "enamorados de lo temporal". Las "propuestas definitivas" que nos hace Jesús, "no nos gustan". En cambio lo temporal nos gusta, porque "tenemos miedo del tiempo de Dios" que es definitivo:
"Él es el Señor del tiempo, nosotros somos los amos del momento. ¿Por qué? Porque en el momento que somos los amos: hasta aquí sigo al Señor, luego veré... He oído hablar de alguien que quería ser sacerdote, pero por diez años, no más... Cuántas parejas, cuántas parejas se casan, sin decirlo, pero en su corazón está: «mientras dure el amor y luego veremos…». El encanto de lo temporal es una de esas riquezas. Tenemos que convertirnos en dueños del tiempo. Estas dos riquezas son las que en este momento nos impiden seguir adelante. Pienso en tantos, tantos hombres y mujeres que han dejado su tierra natal para ir como misioneros toda la vida: ¡esto es algo definitivo!"
Pienso en tantos hombres y mujeres que "han abandonado sus hogares para construir un matrimonio para toda la vida", aquello es "¡seguir a Jesús de cerca! ¡Es algo definitivo!". Lo temporal, reiteró el papa Francisco, "no es seguir a Jesús", es "nuestro territorio":
"Ante la invitación de Jesús, frente a estas dos riquezas culturales pensemos en los discípulos: estaban desconcertados. Nosotros también podemos estar desconcertados por este discurso de Jesús. Pidamos al Señor que nos dé el coraje para seguir adelante, despojándonos de esta cultura del bienestar, con la esperanza --al final del camino, donde Él nos espera-- puesta en el tiempo. No con la pequeña esperanza del momento, que ya no sirve".



​Pedro era un pecador pero no un corrupto.

Homilía del Papa Francisco 17 de mayo.

Ciudad del Vaticano, 17 de mayo de 2013 (Zenit.org) Redacción | 886 hitos

Ser pecadores no es el problema central, el problema es no dejarse transformar en el amor del encuentro con Cristo, porque Pedro era un pecador, pero no un corrupto, pecadores sí, todos: corruptos, no. Este fue el tema central de la homilía de la misa cotidiana del papa Francisco en la capilla de su residencia en Santa Marta, transmitida por la Radio Vaticano.

En el evangelio del día Jesús resucitado le pide tres veces a Pedro si lo ama. “Es un diálogo de amor entre el Señor y su discipulo” indica Francisco y recuerda los encuentros que Pedro tuvo con Jesús. Iniciando del 'Sígueme' al 'Te llamarás Cefa, Piedra', al '¡Aléjate Satanás!', “humillación que Pedro acepta”, dice el Papa.

Y Francisco recuerda a los presentes que Pedro se consideraba bueno, y en Getsemani incluso desenvaina la espada para defender a Jesús, pero después lo niega tres veces”.

Y cuando Jesús le observa con aquella mirada tan bella, indica el papa, Pedro llora. “Jesús en estos encuentros va volviendo madura el alma de Pedro”, en el amor.

“Pedro siente dolor de que por tres veces Jesús le pregunte ¿Me quieres? Este dolor, esta vergüenza.. Un hombre grande este Pedro..., pecador, pecador. Pero el Señor le hace sentir a él y a nosotros que todos somos pecadores: el problema es no arrepentirse del pecado, no tener vergüenza de lo que hemos hecho. Este es el problema. Y Pedro tiene esta vergüenza, esta humildad, ¿no? El pecado de Pedro es un hecho que con el corazón grande que tenía Pedro, lo lleva a un encuentro nuevo con Jesús, a la alegría del perdón”.

Y el Señor no abandona su promesa, cuando le había dicho: “Tu eres piedra”, y ahora le dice: “Apacigua mi rebaño” y le entrega su rebaño a un pecador.

El papa precisa: “Pedro era un pecador, pero no un corrupto, pecadores sí, todos: corruptos, no”. Y el santo padre cuenta: “Una vez supe de un cura, un buen párroco que trabajaba bien: fue nombrado obispo y él sentía vergüenza porque no se sentía digno. Era un tormento espiritual. Y se acercó al confesor, que le escuchó y le dijo: “No te asustes, que si después de aquella gruesa que hizo Pedro le nombraron papa... ¡Tu ve adelante!”. El Señor es así. Nos hace madurar en los tantos encuentros que tenemos con Él, a pesar de nuestras debilidades, cuando las reconocemos, y con nuestros pecados”....

Pedro “se dejó modelar” en los diversos encuentos con Jesús y esto “nos sirve a todos nosotros, porque estamos en la misma calle”.

Y el papa reitera: “Pedro es un grande” no porque sea uno bueno, sino porque “tiene un corazón noble que lo lleva a este dolor, a esta vergüenza y a tomar su trabajo de apaciguar las ovejas”.

“Pidamos al Señor hoy -concluye Francisco- que este ejemplo de vida de un hombre que se encuentra continuamente con el Señor” nos ayude “a ir adelante buscando al Señor”.

Pero más aún “es dejarnos encontrar por el Señor: El está cerca de nosotros. Tantas veces”.

 

 

Mensaje del Primero de Mayo del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas:​

Hoy, primero de mayo, fiesta de san José obrero e inicio del mes dedicado a la Virgen María, deseo reflexionar sobre dos ideas. La primera sobre el trabajo. En el evangelio, Jesús es conocido como «el hijo del carpintero». En el taller de Nazaret, comparte con san José el esfuerzo, el cansancio, los problemas de cada día, así como también la satisfacción. El trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga dignidad a la persona. No dejo de pensar en las dificultades que tienen no pocos países en el ámbito laboral. Pido a todos que, en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores. San José, que vivió momentos difíciles y puso su confianza en Dios, que no abandona, interceda por todos los trabajadores del mundo.

Deseo referirme también a la actitud de María y José ante Jesús. Ellos acompañan y protegen con ternura el crecimiento del Hijo de Dios, sabiendo conservar y meditar en su corazón todas las cosas. Para escuchar al Señor, es necesario contemplarlo, percibir su presencia, dialogar con Él, sacar tiempo para la oración. En este mes de mayo, recuerdo la importancia y la belleza de la oración del Rosario. Con su recitación, meditamos los momentos centrales de la vida de Jesucristo, tratando de que Él sea el centro de nuestros pensamientos, atenciones y acciones.

* * *

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, Costa Rica, Perú, Chile, México y los demás países latinoamericanos. Pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de cada día. Muchas gracias.​

http://www.vatican.va/holy_father/francesco/audiences/2013/documents/papa-francesco_20130501_udienza-generale_sp.html